Vallado metálico y cercas
El vallado metálico es un sistema de protección y seguridad con el que podemos delimitar cualquier tipo de espacio o infraestructura. Puede ser una casa, una finca, una fábrica, etc. Así, la finalidad de los sistemas de cerramiento metálico es la de proteger y cercar o cerrar un espacio concreto.
Por ello, una de las mejores alternativas para instalar una valla metálica en cualquier espacio, es la fabricación a medida. Ya que esta se ajustará a los requerimientos que necesites. Las soluciones a medida cumplirán con tus expectativas y preferencias de diseño, ajustando el precio al presupuesto que tengas pensado.
Existen diferentes opciones para delimitar y brindar seguridad dependiendo del espacio que quieras cercar. Por ejemplo, las vallas metálicas para el jardín o soluciones que sean integrales como las vallas metálicas sobre muro.
En nuestra tienda online tendrás la posibilidad de comprar vallas metálicas baratas en distintos diseños y acabados. Como, por ejemplo, vallas de forja, ornamentales o mallazo rígido para instalar sobre muros.
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Vallas metálicas
Las vallas metálicas son una de las opciones más populares cuando lo que se busca es cerrar espacios como jardines o terrazas. Esto ocurre principalmente porque la instalación, en muchos casos, resulta bastante sencilla, como, por ejemplo, las vallas metálicas sobre muros.
Pero, no debemos olvidar que también existe la posibilidad de instalar un vallado metálico directamente sobre la tierra con la cimentación más idónea. Una de las más utilizadas es la valla tipo Hércules. Un tipo de cercado metálico que consiste en paneles rígidos formados por mallazo de varilla de 5 mm de espesor. Este tipo de valla metálica destaca por tener un precio razonable y por ser utilizada para el cerramiento de diversos espacios, como jardines, comunidades o chalets independientes.
Pero si de uso extendido hablamos, tendremos que nombrar a la malla de doble torsión, ya que este modelo de malla es la más utilizada para el cerramiento de grandes extensiones. Su uso tan extendido se debe principalmente a que este tipo de valla metálica es económica. La fabricación de esta malla metálica romboidal se realiza con alambre galvanizado de 2,05 mm, que se une a postes metálicos galvanizados. Podrás comprar este tipo de cerramientos en nuestra tienda online con envíos a toda Europa.
Cercas y cerramientos metálicos
Los cerramientos metálicos son elementos básicos que nos ayudarán a garantizar la seguridad de nuestras propiedades, ya sean hogares, grandes instalaciones o parcelas. Las cercas metálicas nos permitirán delimitar y cercar, como su propio nombre lo dice, fincas de diversos tipos y tamaños, protegiéndolas de intrusos.
Cuando compramos cerramientos metálicos lo hacemos con la finalidad de proteger nuestras propiedades que se encuentran al aire libre, como las de parcelas. Además, podemos optar por cerramientos metálicos para jardín, logrando que este espacio tenga una mayor seguridad.
No debemos olvidar que, además de cumplir con brindar seguridad a las parcelas, las cercas metálicas podrán cumplir otras funciones. Dentro de estas funciones debemos destacar que, los cerramientos metálicos de parcelas serán la cara vista de las parcelas donde decidas instalarlas.
Si quieres mejorar la seguridad de tus espacios al aire libre, y la apariencia de estos, podrás comprar vallas metálicas a medida, diseñadas y fabricadas en Barcelona (España), y con envíos a toda Europa.
Con el cerramiento metálico adecuado, lograrás que tus parcelas y tus espacios sean seguros y que tengan una mejor imagen. Y podrás decidir entre varios modelos y precios, adecuando el cerramiento metálico que elijas a tus requerimientos.
Opciones de instalación y acabados del vallado
Marco
En muchos proyectos, el primer ajuste que conviene plantear es si el panel irá con marco o sin marco. No es un simple “detalle”: cambia el carácter del conjunto y cómo se lee el diseño del vallado.
- Con marco, el panel queda más delimitado y con un remate perimetral que aporta orden visual. Suele encajar muy bien cuando buscas un resultado más sólido, con una presencia más marcada y una sensación de estructura más “cerrada”.
- Sin marco, el protagonismo recae más en el dibujo interior y el conjunto se ve más ligero. Es una elección habitual cuando se pretende un acabado limpio, discreto o más minimalista, manteniendo el diseño sin añadir ese contorno exterior.
Postes
El siguiente punto es valorar si el vallado irá con postes o sin postes, porque esta decisión influye tanto en la estética como en la forma de “ordenar” el tramo.
- Con postes, el cerramiento se percibe más modular: se marcan claramente los puntos de apoyo y el ritmo entre secciones. Además, visualmente aporta estructura, algo que suele gustar cuando se quiere un vallado con más entidad y una lectura más “arquitectónica”.
- Sin postes, el resultado tiende a verse más continuo y liviano. Es una opción interesante cuando buscas una línea más uniforme, cuando quieres que destaque el dibujo del panel o cuando el vallado se integra con elementos existentes y prefieres reducir la presencia visual de la estructura vertical.
Anclaje
Aquí lo importante no es solo “cómo se fija”, sino cómo se adapta a tu soporte y qué acabado quieres que se vea. Por eso se ofrecen cuatro opciones de anclaje: al suelo con obra, al suelo con placa atornillada, frontal con obra y frontal con placa atornillable.
- El anclaje al suelo suele elegirse cuando se busca un apoyo directo en la base y una solución muy clara a nivel estructural. Si se hace con placa atornillada, el acabado queda más “técnico” y limpio, con una fijación visible y registrable. En cambio, con obra se tiende a integrar más la fijación en el conjunto, dejando una lectura más discreta del punto de sujeción.
- El anclaje frontal tiene sentido cuando el panel necesita fijarse a un murete, a un canto o a una cara vertical, o cuando interesa mantener el suelo más despejado. Igual que en el caso anterior, con placa atornillable ofrece un montaje más limpio y accesible, mientras que con obra busca una integración más discreta del anclaje.
Acabados
El acabado final es el que define el tono estético del vallado y, a la vez, su nivel de protección, especialmente si va a estar expuesto al exterior. Se puede elegir entre en bruto, imprimación antioxidante, cincado, lacado al horno color RAL y cincado y lacado al horno color RAL.
- En bruto es una elección más “de taller”, pensada para quien prefiere gestionar el tratamiento por su cuenta o busca un aspecto más industrial.
- La imprimación antioxidante es un buen punto de partida cuando el vallado se va a pintar después o cuando se quiere una primera capa de protección.
- El cincado aporta una defensa muy eficaz frente a corrosión, por eso es habitual en exteriores con humedad o lluvia.
- El lacado al horno en color RAL permite ajustar el vallado al estilo de la fachada, carpinterías o elementos metálicos del entorno, con un acabado uniforme y muy limpio.
- Y la combinación de cincado y lacado al horno color RAL suma ambas ventajas: protección anticorrosión y personalización estética, algo especialmente interesante en zonas exteriores exigentes.
Materiales
Más allá del diseño de cada modelo, la base de un buen vallado está en los materiales y en cómo se construye. En esta categoría se trabaja con pletina maciza de 40×8, postes de tubo de 50×50 y barrote torneado macizo alterno de Ø16.
La pletina maciza aporta cuerpo y rigidez al conjunto, el poste de 50×50 ofrece una sección sólida cuando el proyecto lo requiere, y el barrote torneado alterno añade un detalle decorativo que eleva la estética sin perder robustez. El resultado es un cerramiento pensado para durar, con una presencia equilibrada entre seguridad y acabado visual.































